Huesca

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Things to do - general

Huesca, con algo más de 50.000 habitantes, se presenta al visitante como una ciudad dinámica y moderna, enclavada en el centro de una de las provincias con mayor riqueza natural y paisajística. Su privilegiada situación, distante al norte a tan sólo una hora del incomparable marco de las montañas del Pirineo y hacia el sur, a treinta minutos de las austeras estepas subdesérticas de Monegros, o frece al visitante un contraste extremo en el color de sus paisajes y en la variedad de sus climas, del alpino al continental y al mediterráneo, junto con una diversidad de ecosistemas difícilmente abarcable en otro lugar y en tan corto espacio.

La capital, bien conectada al resto del territorio nacional por autovía, carreteras en perfecto estado y por ferrocarril de la alta velocidad y de cercanías, muestra una envidiable calidad de vida con todos los servicios y equipamientos necesarios para depararnos una estancia agradable y variada, acorde con las necesidades de ocio del visitante. Al mismo tiempo, Huesca atesora un rico pasado milenario y un semblante hospitalario como reflejo del carácter amable de sus gentes. Su configuración urbana y sus cortas distancias permiten pasear y disfrutar de sus calles, parques, plazas y de su casco histórico, donde destacan monumentos tan relevantes como la Catedral, de estilo gótico; la Iglesia y los Claustros románicos de San Pedro el Viejo; el antiguo Palacio de los Reyes de Aragón, hoy Museo Provincial; la Casa Consistorial de estilo renacentista aragonés, cuyo interior alberga el espectacular lienzo, la Campana de Huesca, de José Casado del Alisal.

Recomendaciones

Las fiestas mayores de Huesca se celebran en honor al patrón de la ciudad, San Lorenzo. Durante una semana, del 9 al 15 de agosto, la ciudad se transforma, vistiéndose de blanco y verde, el ambiente se llena de olor a albahaca y los ciudadanos salen a la calle a disfrutar de la fiesta. Las fiestas de San Lorenzo junto a la Semana Santa oscense han sido declaradas Fiestas de Interés Turístico.

La fiesta pequeña de la ciudad se celebra el 22 de enero, San Vicente, dónde el acto principal es la tradicional hoguera y patatada. El día 23 de abril, San Jorge es el día de la Comunidad Autónoma de Aragón, y destaca por la romería a la ermita situada en el cerrro de San Jorge. Por otra parte se programan cabalgatas y diversos actos para Carnaval y la llegada de los Reyes Magos.

Lugares recomendados

Huesca es el centro neurálgico de una provincia privilegiada. Desde las zonas subdesérticas de Los Monegros hasta las cimas del Pirineo, Huesca ofrece al visitante una excelente combinación del turismo más sosegado al turismo más activo. Su comarca constituye un espacio abierto, aún por descubrir.

Su belleza y sus múltiples posibilidades, ofrecen una perfecta alternancia entre una estancia reposada y un ocio activo y deportivo.
Huesca muestra singulares rincones, edificios urbanos, pueblos cercanos, patrimonio artístico y natural. Huesca es la emoción de una naturaleza viva.
Huesca está rodeada de una red de senderos para caminar, ir en bici o a caballo. Ermitas (San Jorge, Salas, Cillas, Jara, Santa Lucía, Loreto...), fuentes, albercas o el castillo de Montearagón.

En la comarca de la Hoya, siempre a menos de treinta minutos, el castillo de Loarre se yergue como la fortaleza románica mejor conservada de Europa. Los Mallos de Riglos y Agüero, el monasterio de Casbas y un sinfín de pueblos con encanto e historia rodean una ciudad enclavada en plena naturaleza.

Jugar al golf en Arascués-Nueno, volar en velero o avioneta en Monflorite, practicar el Windsurf en Arguis o Tormos, descender ríos en canoa o rafting en el Gállego, puenting, pasear a caballo en Huesca, escalar en Vadiello, volar en parapente, descender barrancos adentrándose en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, todo tiene cabida en Huesca.

A una hora de Huesca, el Pirineo nos invita en verano a descubrir paisajes monumentales, extensos bosques, ibones de montaña, picos de más de tres mil metros y en invierno a practicar los deportes de nieve en las modernas instalaciones invernales de Formigal, Panticosa, Astún, Candanchú o Cerler. Mención especial merecen magníficos parajes naturales como el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, los valles de Ansó y Hecho, Aragón, Tena y Benasque, la Sierra de Guara, el arte del Serrablo, Sobrarbe y Ribagorza y la joya oculta de Los Monegros.

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Gastronomia

Huesca ha sabido situarse en el plano gastronómico como una de las ciudades de visita obligada para disfrutar de un excelente repertorio de especialidades propias.

Los productos naturales de la tierra forman la base de una cocina para disfrutar. La proximidad de la huerta oscense, con ricas tierras de cultivo, hace que nuestros restaurantes cuenten con materias primas de la más alta calidad. Todo ello unido a los productos de caza y regado con los vinos del somontano lo convierten en un verdadero placer para los amantes de la buena mesa.

Desde los restaurantes distinguidos por las más rigurosas guías mundiales hasta los establecimientos de comida tradicional y casera, Huesca atesora verdaderas rutas para el sabor.

Dentro de las recetas tradicionales predominan los platos recios con los que antaño se hacía frente a las fatigas a la vez que se combatía el frío de la tierra. Nuestras abuelas cocinaban en sus pucheros estos platos para dar calor a los pastores, que los acogían de buen grado cuando llegaban a casa.

Son platos típicos de la tierra las migas a la pastora, la sopa oscense o de ajo, las ensaladas, las legumbres o verduras (cardo, borraja...), el salmorrejo, el pollo al chilindrón, la trucha o el bacalao ajoarriero, el cordero a la pastora, las chiretas, los productos derivados de la caza, embutidos variados, morcillas, tortetas y el plato estrella que sin duda es el ternasco asado.

Los postres artesanos de la ciudad reclaman una especial atención, materializada en la “Ruta Dulce”, un recorrido por las pastelerías de Huesca donde poder degustar exquisiteces reconocidas a nivel nacional como la Trenza de Almudévar, Glorias de Huesca, Campanas, Coca de nata Tarta de Loreto, Pastel Ruso o las deliciosas Castañas de mazapán.

Huesca también es nombrada por la diversidad que ofrece para el “tapeo”. Bares, restaurantes, pastelerías, complementan su oferta gastronómica para recompensar un alto en las compras o un descanso del visitante en el paseo por las calles de la ciudad.

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Historia y cultura

Huesca posee en su historia milenaria un tesoro propio que queda reflejado en sus calles, sus restos arqueológicos, sus monumentos y su patrimonio en general. De su esplendor nos habla la ibera Bolskan, centrada en lo que hoy es el Casco Antiguo, que acuñó la moneda con el jinete, cuya figura permanece en la actualidad en el escudo de la ciudad.

Fue lugar de residencia de Quinto Sertorio, en época de la romana Osca, que estableció un senado de trescientos miembros y una academia, germen de la Universidad Sertoriana, primera universidad española, que se mantuvo abierta hasta 1845. Los visigodos, dejaron en Huesca escasa huella, siendo dominados por los musulmanes, que la bautizaron como Wasqa y levantaron las actuales murallas, cuyos restos aún se conservan en parte, a causa del hostigamiento al que les sometían los guerreros del norte. El más conocido, Roldán, dejó patente su leyenda en las cercanías de la ciudad, en el famoso Salto que preside su horizonte.

Tras la batalla de Alcoraz, en la que el ejército cristiano salió victorioso, con la "ayuda" de San Jorge, el rey Pedro I reconquistó Huesca en 1096. La ciudad medieval fue corte real en el palacio que actualmente alberga el Museo Arqueológico Provincial, lugar asociado a su vez a los hechos que narra la famosa leyenda de la Campana de Huesca, que tuvo como protagonista al rey Ramiro II, apodado el Monje.

De época medieval data la Iglesia y Claustros románicos de San Pedro el Viejo y la Catedral, de estilo gótico. Al mismo tiempo, fue creada la Universidad de Huesca (1354, suprimida en 1845).
El renacimiento se muestra en Huesca en edificios como el de la Casa Consistorial, y en monumentos como el retablo de la Catedral, soberbia obra escultórica realizada en alabastro por Damián Forment. Huesca cuenta con importantes manifestaciones de arte sacro del barroco español en la Basílica de San Lorenzo, patrón de la ciudad, y en las Iglesias de Santo Domingo y San Vicente. Del siglo XVII conservamos el legado de los Lastanosa, mecenas de Baltasar Gracían.

En el siglo XIX Huesca se convirtió en capital de la provincia y se abrió al progreso del ferrocarril (1864) convertido en internacional en 1928 con la construcción del túnel de Canfranc.

El siglo XX definió el dibujo de los Cosos, los Porches de Galicia y la construcción de edificios modernistas como el Casino o la Diputación Provincial, mostrando el aspecto actual de la nueva ciudad.

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