Teruel

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Teruel es una ciudad pequeñita y coqueta, en la que disfrutarás paseando por sus calles y accediendo a sus principales monumentos.

Teruel capital tiene un interesantísimo patrimonio de la Edad Media, época en la que la ciudad tuvo su particular “edad de oro”. Durante la Edad Media Teruel se convirtió en un núcleo de convivencia entre las culturas cristiana, musulmana y judía. De hecho, algunos de los monumentos que podrás ver en Teruel capital de esta época están declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

También podrás ver bastantes edificios de estilo modernista, que adornan las calles del centro con sus suntuosas decoraciones basadas en motivos vegetales entre otros.

Te proponemos una lista con todo aquello que no puedes dejar de ver en tu visita a Teruel capital:

 

Torres Mudéjares:

En Teruel capital podemos ver 4 torres mudéjares más destacables: la Torre de la Catedral, la Torre de San Pedro, la Torre del Salvador y la Torre de San Martín.

Todas ellas fueron construídas en el la época medieval, aunque en diferentes momentos, hecho que podemos apreciar al ver cómo evolucionan las técnicas de construcción entre la más antigua y la más moderna de ellas.

La Torre de San Pedro fue la primera de todas ellas en construirse. Esta torre ejerce las funciones de campanario de la Iglesia de San Pedro, lugar en donde se encontraron las tumbas de los Amantes de Teruel, y que se encuentra adosada a lo que hoy en día es el Mausoleo de los Amantes

Recomendaciones

Dinópolis es un parque temático dedicado a los dinosaurios, a la paleontología y a la evolución de la vida en la Tierra.

Debes saber que Dinópolis no es un parque temático al uso. Tiene unas cuantas atracciones, pero sin duda no se basa tanto en un parque de atracciones, sino que es un más bien un lugar en donde aprender a la vez que nos divertimos.

Lugares recomendados

Catedral de Teruel

La Catedral de Teruel (Catedral de Santa María de Media Villa) es una de las visitas obligadas que hay que hacer en un viaje a Teruel capital.

Es una catedral que data del siglo XIII, de estilo mudéjar, con una torre campanario en su lateral.

 

Es especialmente importante destacar el artesonado de la catedral, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En esta techumbre de madera policromada podemos encontrar diferentes figuras pintadas que nos acercan a cómo se vivía en la Edad Media en Teruel. Este patrimonio único es especialmente importante para desgranar parte de la historia de la ciudad, ya que allí podemos encontrar figuras de todo tipo: desde aquellas que representan el día a día de los habitantes de la ciudad, escenas que representan fiestas y tradiciones, oficios de la época, etc.

A partir de estas pinturas hemos podido comprender mucho mejor cuál era la forma de vida de los habitantes medievales de la ciudad de Teruel. Son como un alucinante viaje en el tiempo hasta el medievo, para observar multitud de escenas cotidianas.

Merece la pena hacer una visita guiada a la catedral para subir a la zona superior de la misma y ver desde allí el artesonado iluminado, y que el guía turístico nos explique las escenas más importantes del artesonado.

Gastronomia

La riqueza gastronómica de la ciudad de Teruel, al igual que la del resto de la provincia, se fundamenta en la  gran variedad de productos de calidad autóctonos.

El cerdo y el cordero van a ser los protagonistas principales de la mesa. Del cerdo como producto estrella, el Jamón de Teruel; las “Delicias de Teruel” pueden dar entrada a cualquier reunión de amigos entorno a una mesa (rebanadas de pan con tomate regado con aceite del Bajo Aragón, un pellizco de ajo y finas lochas de Jamón de Teruel). Las conservas y los embutidos de cerdo pueden formar parte del plato fuerte de una buena comida. El cordero (también denominado ternasco en Aragón) es otro de nuestros particulares manjares, al horno o a la brasa.

En la cocina turolense siempre se han tenido en cuenta las verduras de temporada, como ejemplos más particulares destacaremos el cardo y las borrajas. También las sopas de ajo, los potajes, las migas y los cocidos forman parte de las comidas caseras.

La caza y los animales de corral, la perdiz, la codorniz y el conejo son exquisitos sobre todo preparados en escabeche. En la cocina tradicional, el pescado que vamos a encontrar es el  bacalao y la trucha.

Mención especial merece el “Regañao” producto propio de la ciudad,  que consiste en masa de pan, jamón o sardina con pimiento rojo que se cuece en el horno. Lo pueden encontrar en múltiples panaderías.

Entre los dulces, los “Suspiros de Amante”, los turrones (en especial el guirlache), la trenza mudéjar y las frutas de Aragón son productos propios de la gastronomía de Teruel.

El melocotón de Calanda, la trufa de Sarrión,  el azafrán del Jiloca, el aceite del Bajo Aragón son productos, sin los que hoy, no se entendería la cocina de Teruel.

Hemos hablado de la tradición, ahora bien, la degustación de nuestra gastronomía, oscila entre el arraigado sabor tradicional y las nuevas formas de entender la cocina. En los últimos años la gastronomía de Teruel ha evolucionado enormemente y ha sabido combinar de una manera muy acertada estos dos aspectos.

Historia y cultura

Restos arqueológicos anteriores a la fundación de Teruel se encuentran en el Alto Chacón, yacimiento ibérico próximo a la ciudad, o en las referencias a Tirwal, fortaleza musulmana que se asentaba en la parte alta de la población actual.

En 1171 llegan a las tierras de Teruel las tropas de Alfonso II de Aragón, que las ocupan y fundan la ciudad. Un hito tan importante está acompañado a la leyenda, según la cual la ciudad fue levantada sobre la muela en la que se encontró a un toro sobre el que brillaba una estrella. Verdad o mito ese toro es el símbolo de Teruel y de su escudo.

En los tiempos de la fundación, poblar en la extremadura aragonesa no era tarea fácil. El lugar era frontera frente a la taifa musulmana de Valencia y avanzadilla para su conquista. En un territorio inseguro, como el turolense del siglo XII, no era fácil atraer a gentes dispuestas a instalarse y a defenderlo. La monarquía aragonesa tuvo que dotar a la villa de unos Fueros que otorgaban amplios privilegios a las gentes que en ella se asentaban y que la convertían en cabeza de una amplísima Comunidad de aldeas. En 1347, el rey Pedro IV de Aragón, conocido como el Ceremonioso, le otorgó el título de ciudad.

El periodo medieval fue de un gran desarrollo para Teruel, llegando a alcanzar la importante cifra de 6.000 habitantes, pero las grandes pestes de la Baja Edad Media, que de manera tan grave afectaron a los reinos peninsulares y al resto de Europa, supusieron para Teruel un periodo de declive económico y un importante retroceso de su población.

Cuando en 1483 se estableció el Tribunal de la Inquisición en los dominios aragoneses la ciudad de Teruel mostró una clara resistencia ante tal tribunal. En parte porque recortaba sus fueros, pero también porque la economía de la ciudad estaba en gran medida en manos de quienes más podían sufrir las consecuencias.

En el siglo XVI se produjeron fuertes tensiones en la ciudad porque las fuerzas locales se negaban a aceptar la reforma del fuero por Felipe II. Durante esta época hay un fortalecimiento de la iglesia turolense cuando se funda en 1577 el obispado de Teruel.

El siglo XIX fue rico en acontecimientos. Durante la Guerra de la Independencia la ciudad fue ocupada por las fuerzas francesas hasta 1813. En las guerras carlistas, la ciudad se alineó con el bando liberal y, en la tercera, sus murallas aguantaron el asedio al que fue sometida. Fue a finales de este siglo y principios del XX cuando como consecuencia de un cierto desarrollo de la burguesía local, la ciudad conoció un periodo de prosperidad económica. Fruto de este enriquecimiento es el rico patrimonio modernista que la ciudad posee.

Durante la Guerra Civil de 1936-39, Teruel fue escenario de una de sus batallas más sangrientas. Los acontecimiento bélicos, unidos a unas bajas temperaturas, dejaron cicatrices difíciles de curar en ambos bandos. Tras la guerra se iniciaron los trabajos de reconstrucción que modificaron parcialmente los espacios de su urbanismo. Tras la llegada de la democracia, la ciudad trata de incorporarse al crecimiento económico del país con el desarrollo de las comunicaciones. Sus problemas actuales son los comunes que tienen las tierras de la España interior.

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